17 de mayo de 2007

Las peores vendedoras del mundo

En estos días desencontrados en los que busco tantas cosas, tangibles e intangibles y me pierdo en la ciudad para seguir buscando lo que quiero encontrar. Me encontré, (cuanta redundancia!!) con las peores vendedoras del mundo y a ellas dedico estas palabras.

Eran dos, pero valían por cuatro. Quiero decir, eran gigantezcas!!, rubias ambas, teñidas ambas, vestidas con un traje de hombre (supongo que debería ser el uniforme), con el mismo corte de pelo carré que no les favorecía en absoluto (a ambas). El corte de pelo era el de Uma Thurman en Pulp Fiction, pero en una señora de unos 45 años que en nada se parece a la actriz.

En fin, entré al negocio que tenía las puertas abiertas, literalmente, no en el sentido de la atención de las dos señoras que estaban sentadas muy plácidas en unos sillones mullidos, blancos impolutos. Me dirigí a la que menos ganas tenía de atender a un cliente, "Disculpáme, me mostrarías esos zapatos que tenes en la vidriera?", no contestó, o si... musitó algo ininteligible porque estaba comiendo un disco de arroz, esos que se parecen a un telgopor?, esos que tienen gusto a telgopor?

Mientras tomo asiento, me siento observada por la segunda vendedora, noto cierto resquemor en su mirada... me voy a tomar un momento para describirla... 1,60, contextura importante, tez oscurita, sentada en un puff blanco inclinada con las piernas abiertas, como quien está comiendo algo que se puede chorrear y no quiere encuciarse la ropa - les dije que estaba comiendo telgopor?? - La primera vendedora, con la boca llena me elogia mis empeines... - me están jodiendo? -, "un mpfpie ashí lopft tené que lucir"... por supuesto que no tenía ninguna letra "S" en su vocabulario..., y entre palabra y palabra se la pasó ingiriendo bocado tras bocado.

A esta altura, no recuerdo nisiquiera si los zapatos me gustaban, pero era tal el desgano con el que me atendían y lo maleducadas que eran las vendedoras que me tenté de risa. Me saqué los zapatos, se los devolví y dijo: "-yo que vó me los llevo, es el único par que me queda" pensé "yo que vos me dedico a otra cosa", pero sonreí y sin poder decir nada más me fui riendome de aquella situación bizarra.

No si esta historia les resulta tan graciosa como a mi, es usual verme por Buenos Aires riendome solita, puede ocurrirme en el subte, colectivo, plaza o trabajo... estoy muy risueña, y riendome dejo este post.

No se si Venan lee el blog, pero me acuerdo de aquel cumpleaños de Mecha cuando con Venan contamos una de las cuatro o cinco historias que contamos siempre y nos empezamos a reir a carcajadas ante la mirada atónita del resto de la gente. En sus caras se leía "estas chicas con medio pelotudas! y nosotras no podíamos parar de reir. No se si alguien lo recuerda.

En fin, un besote

5 comentarios:

Chichu o Tuchi dijo...

Me reí mucho!! Pude imaginarme la situación así que me gustó mucho. Muy buena descripción. No creo que sean las más malas del mundo!!! Apuesto a que todos hemos pasado por situaciones similares...jajaj Besos

Anónimo dijo...

ja ja, te imagino en la situacion !
un beso y suerte amiga

MIB dijo...

jaja! nena! no hay nada mejor que reirse!! jeje

ahora las minitas unas BURRAS!!! jajaja... Dios le da pan al que no tiene dientes!!! jodddddeeeeeeeeeeer!

Besos chicas!

Anónimo dijo...

Actualiza mas seguido , holgazana!!!

Blond@ dijo...

La verdad q me identifico contigo en esa situación....
Cuando he ido de compras a Baires (ciudad q adoro para compras) me han sacado mas de una vez las ganas de comprarme cosas, x la manera q atienden....o te ignoran...o te atomizan....o te dicen el clásico "después cede"...., "te queda precioso".... y a veces ni ellas saben vestirse , preferible mejor ni aconsejar....!!!!!
Cuan importante es la atención con un personal capacitado!!

En fin, 1ra vez x su blog, un saludo desde Uru..